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Escuela religiosa de Jerusalén vuelve a clases bajo recuerdo del atentado



Los estudiantes de la escuela religiosa Mercaz Harav de Jerusalén volvieron este domingo a las clases con la mente puesta en el atentado palestino que el jueves costó la vida a ocho de sus compañeros.

Ante la puerta de cristal, acribillada por la balas, de la biblioteca de la escuela de Jerusalén Oeste se han colocado velas en memoria de las víctimas.

Para el profesor de 40 años que consiguió detener la matanza con su arma, el drama no se olvida.

"Sólo lamento una cosa, no haber conseguido abatirlo antes", dice con la voz trémula Yitzhak Dadon, que frecuenta Mercaz Harav desde hace 18 años.

El domingo por la mañana, los estudiantes volvieron a las clases, algunos llorando y otros recitando salmos, en un ambiente lúgubre.

La bilbióteca donde tuvo lugar la matanza sigue cerrada a los alumnos, aunque el director de la escuela religiosa o yeshiva, el rabino Yaakov Shapira, muestra a un grupo de personalidades los libros con sangre de las víctimas, adolescentes en su mayoría, y los impactos de las balas en la sala.

"El terrorista quiso golpear en el corazón del pueblo judío disparando a niños que estudiaban la Tora", explicaba con los ojos enrojecidos.

Yaakov Shapira sucedió al frente de la escuela a su padre Avraham Shapira, que fue Gran Rabino de Israel y que murió hace unos meses.

La Yeshiva, creada en 1924 por el primer Gran Rabino de Israel, Avraham Yitzhak Kook, se convirtió con los años en el bastión del sionismo religioso.

Cientos de rabinos, jueces rabínicos y profesores de todo el país son antiguos alumnos de esta prestiiosa escuela en la que estudian 400 personas, sin contar a los 200 alumnos del centro de secundaria que alberga en su sede.

Cinco de las víctimas pertenecían a ese centro de secundaria que instruye a los jóvenes en los textos religiosos permitiéndoles al mismo tiempo presentarse al exámen del bachillerato.

La dirección pidió a sus alumnos que evitasen a la prensa por consejo de los psicólogos que asisten a los muchachos desde el jueves por la noche.

Los dirigentes de la Yeshiva hablan de "milagro" porque pudo ser peor: el tiroteo tuvo lugar unos pocos minutos antes de la oración de la tarde, que concentra en el lugar a cientos de personas.

Un testigo del drama narró los detalles y el modo en que escapó de la muerte.

"Fue una auténtica matanza. Disparaba como un poseso. Logré acceder a una sala próxima y cerrar la puerta", dijo.

"Volver a la normalidad será duro y requerirá mucha fuerza, pero con la ayuda de Dios lo lograremos", explicó el rabino Shapira.

Entre tanto, unos empleados tratan de eliminar los últimos restos de la matanza en los bancos de las biblioteca donde las víctimas fueron asesinadas.


Fuente: Univisión

 
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