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¿Habrá paz en Israel? Por Jesús Hernández



Israel comienza el nuevo año con las mismas interrogantes. Su condición de país moderno y moderado, en medio de un mar ambiguo y volátil, limita drásticamente el curso de la lógica. “¿Lograremos parar el terrorismo?”, “¿Evitaremos la bomba atómica de Irán?”, “¿Habrá paz finalmente?”. Son preguntas que la gente de a pie y el propio gobierno se hacen a diario. Preguntas que tienen a Estados Unidos y Europa por fichas claves en el juego, y se tornan aún más difíciles tras la respuesta militar contra Hamás en Gaza.

“No es fácil vivir en uno de estos pueblos (cerca de la frontera de Gaza), donde un cohete cae a cualquier hora”, comentaba Daniel Peres por el chat en Internet, un español, descendiente de judíos, que vive en Israel. “¿Cómo le digo a mi hijo que no podemos ir a jugar al parque o salir a comer un helado?”. Daniel teme incluso cuando el hijo va a la escuela o ve la televisión en casa. No puede evitar el pensar en la posibilidad que una bomba de Hamás caiga de pronto. Opinión compartida por el millón de habitantes que suman las ciudades israelíes de Ashdod, Ashkelon y Be’er Sheva. Tres localidades golpeadas por los cohetes del grupo terrorista. Pocas han sido las muertes causadas, pero el terror impera. “No es justo que critiquen a Israel por atacar a los terroristas. Los que protestan frente a las embajadas de Israel, deberían hacer lo mismo con las oficinas de los palestinos cuando matan a civiles israelíes”, agregaba.

“Si alguien tira bombas a mi casa, donde mis dos hijas duermen”, dijo el entonces candidato a la presidencia estadounidense Barack H. Obama, durante su viaje a Israel el verano pasado, “yo emplearía todo mi poder para evitarlo. Anticipo que los israelíes harían lo mismo”. Manifiesto que David Axelrod,jefe de los asesores del presidente electo Obama, reiteró el domingo pasado en ausencia de una declaración formal del nuevo mandatario. Reiteración que muchos alinean con la política de apoyo a la defensa de Israel planteada por la administración saliente de George W. Bush.

Daniel y Obama se refieren a los cientos de cohetes lanzados por el grupo terrorista Hamás, que rechaza la existencia del estado de Israel y controla el gobierno palestino en la franja autónoma de Gaza. Un pequeño territorio que mira al mar Mediterráneo, apenas alcanza las 25 millas de largo y cuenta con una población de millón y medio.

“Muy bien. Hemos atacado a Hamás, por la misma razón que atacamos a Hezbollah (en el sur del Líbano) hace casi un par de años”, ampliaba Daniel. “Tal vez logremos debilitarlos y parar las bombas para vivir en paz aparente. Pero, luego se reorganizarán y volverán a las suyas. Esto no tiene fin. No quieren un país judío al lado de ellos”. Afirmación que encuentra eco en la propia historia, cuando el profeta Mahoma conquistó la zona y echó a los judíos de su país hacia el año 622.

Muchas son las especulaciones sobre una escalada militar mayor en Gaza. Incluso un ataque terrestre con artillería y tropas que ocupe los terrenos desde donde se lanzan los cohetes. Una movida que el ejército israelí trata de eludir, para evitar las bajas entre sus soldados. No obstante, varios son los signos que apuntan hacia la realización del hecho. Un movimiento mayor de tropas y blindados en la zona del conflicto, así como el llamado a miles de reservistas.

“Hoy noté una presencia militar mayor en la carretera que une a Jerusalén con Ashkelon”, explicaba Daniel. “Hay tanques, camiones llenos de soldados y artillería pesada. Ojalá alguien logre un acuerdo que pare esta situación”. Alguien que nadie sabe quién pueda ser. Europa, con Francia a la cabeza como presidente de turno de la Unión Europea, sólo ha intervenido con la petición de un cese humanitario y unilateral por parte de Israel, mientras EE.UU., con un gobierno saliente cansado de lidiar con los árabes y un nuevo gobierno por tomar posesión, evita jugar un papel más claro. Incluso la ONU, que normalmente toma cartas en el asunto, parece mirar al otro lado y sólo plantea comunicados inconcisos. Una situación que Israel interpreta como luz verde tras el apoyo diplomático recibido recientemente de la Unión Europea de intensificar las relaciones bilaterales. Intensificación que abre el paso de Israel en el campo internacional. Un paso de avance que muchos interpretan como el derecho de Israel a existir y defenderse.

El presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad pide una respuesta conjunta a los ataques en Gaza, que han causado muerte a palestinos, mayormente miembros de la fuerza terrorista Hamás. Sin embargo, el mandatario persa, que implora por la destrucción de Israel y no parece encontrar eco en sus homólogos del mundo musulmán, no especifica qué tipo de acción sería necesaria.

Mientras tanto, los ministros árabes de relaciones exteriores se reunían en El Cairo, Egipto, en busca de una posición conjunta. Posición que no logra un consenso dada la fuerte división de opiniones respecto a Hamás, el objetivo principal de la operación militar israelí en Gaza.

Algunos gobiernos árabes, incluyendo Egipto y la Autoridad Palestina, culpan a Hamás de los ataques. Incluso Arabia Saudita manifiesta que la situación en Gaza es producto de la desunión de los palestinos. División dada por la existencia de las facciones políticas Hamás, creada en 1987, que no reconoce a Israel y requiere su destrucción, y Al-Fatah, fundada en 1959 por Yasser Arafat, que admite la existencia del estado de Israel y aboga por un proceso de coexistencia pacífica.

“Es necesario un encuentro decisivo que resulte en un gobierno de unidad nacional”, manifestaba el ministro saudí de asuntos exteriores y presidente de la reunión de la Liga Árabe, príncipe Saud al-Faisal. Unidad impredecible, prácticamente imposible, dada las fuertes divergencias e intereses particulares de ambas fuerzas políticas.

“No podemos ayudarlos, si ellos no son capaces de ayudarse a sí mismos”, agregaba.

 
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