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Januca se acerca

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¡Januca se acerca, ya llega!
Quién no se emociona al escuchar sobre esta festividad!


Se celebra el 25 de Kislev y dura ocho días. Es una festividad post-bíblica. Januká conmemora la victoria militar de los macabeos contra la ocupación greco-siria en el siglo IV a.e.c.. En la época del segundo Templo de Jerusalén, el imperio Griego - que gobernaba en la tierra de Israel - decretó varias leyes en contra del pueblo de Israel con la finalidad de anular su religión. Prohibieron el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot. A esto siguió el deseo de derrotar a los judíos también espiritualmente, profanando el Templo con la entronización de ídolos en los lugares mas sagrados para el judaísmo y destruyendo varias partes de él. Los griegos no dejaban opción a los pueblos conquistados y quisieron imponer su cultura y prácticas de idolatría a los judíos, prohibiéndoles cuidar el shabat, practicar la circuncisión o enseñar la Torá. Un grupo de judíos de la familia de los Jashmonaím, liderados por Matitiahu, hartos de tener que soportar tantas vejaciones y viendo peligrar el judaísmo se rebelaron contra los griegos. Matitiahu no era un político ni un militar, sino un kohen de la aldea de Modiín. Él y sus cinco hijos lideraron la rebelión combatiendo contra un ejército bien armado y numéricamente superior. Después de casi 20 años de lucha, obtuvieron tanto la libertad religiosa como la política. La reconquista y la liberación del Templo tuvieron lugar en el año 164 a.e.c. Fue entonces cuando tuvo lugar el milagro de Januká. El día 25 del mes de Kislev fue el día de dicha victoria. Ellos entraron al Templo y sólo encontraron allí un frasco de aceite puro que tenía el sello del Kohen Gadol (sumo sacerdote) y sólo alcanzaba para encender la menorá del Templo un solo día. Sin embargo, con ese aceite la menorá permaneció encendida durante ocho días, hasta que machacaron olivas y extrajeron nuevamente aceite puro. Así nuestro Sabios de aquella generación decretaron que sean estos ocho días - a partir del 25 de Kislev - días de alegría y de alabanza, y que en ellos se enciendan luces durante ocho noches, para mostrar y difundir el gran milagro ocurrido. La palabra hebrea «janú» significa «descansaron» y el valor numérico de las letras kaf y he suma 25 (ya que en hebreo cada letra tiene un valor numérico, la letra kaf, 20 y la he, 5).
Esta fiesta se llama Januká pues ellos descansaron (janú) después de muchas batallas contra los griegos, el 25 (kaf,he) del mes de Kislev.
En los hogares judíos se enciende el candelabro de 8 brazos especial para Januká, llamado «janukia».
Se empieza encendiendo una vela el primer día y se va encendiendo una vela más cada noche hasta culminar con todo el candelabro encendido en la octava noche de Januká.
La primera noche se enciende la vela que está en el extremo derecho de la janukia. La segunda noche se enciende primero la segunda vela de la derecha y luego la vela que está a su derecha , y así sucesivamente el resto de los días. Es decir que cada noche se agrega una vela y la vela que se agrega es la que primero se enciende.

La primera noche antes de encender las velas se recitan tres bendiciones:


-Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetsivanu lehadlik ner shel Januká
(Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que nos santificaste con tus preceptos y nos ordenaste encender la vela de Januká).

-Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, sheasá nisim laabotenu baiamim hahem bazemán hazé
(Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que hiciste milagros con nuestros padres en aquellos días en este tiempo).

-Baruj Atá Adonai, Eloheinu, Mélej haolam, shehejeianu vekiemanu vehiguianu lazemán hazé
(Bendito eres Tu, Señor, D«s nuestro, Rey del universo, que nos has hecho vivir, nos has mantenido y nos has hecho llegar hasta este momento).

Desde la segunda noche en adelante sólo se recitan las dos primeras bendiciones antes de encender la jakukia.
Las luces de Januká deben ser encendidas en la puerta de entrada próxima a la calle, para difundir el milagro. Es una mitzvá proclamar en público el milagro de Januka. Es por eso que la ventana es un lugar apropiado para la menorá, porque de esta forma es visible para todos los que pasan cerca. Otros dicen que la menorá debe estar adentro, cerca del marco izquierdo de la puerta y frente al marco que tiene pegada la mezuzá. De esta forma, una persona que está parada en la entrada se encuentra completamente rodeada de mitsvot.

Sobre el juego del sevivon (perinola) se comenta que en el período que los griegos prohibieron a los judíos estudiar la Torá, tuvieron que hacerlo a escondidas y cuando los griegos se acercaban escondían los libros de estudio y jugaban con el sevivon. Sobre los cuatro lados del sevivon está escrito las iniciales de las palabras: Nes Gadol Haia Po - un gran milagro ocurrió aquí (en Israel) y en la Diáspora: Nes Gadol Haia Sham (allí), en cada lado una letra.


Januka es la victoria de los pocos contra los numerosos, la victoria de los débiles contra los poderosos.
Januka es una fuente permanente de lucha contra los ídolos y la asimilación. Demuestra la vigencia de los valores y la cultura judía por la cual lucharon los macabeos.

Una historia de Januka.

En el campo de concentración en Bergen Belzen, el admur de Miblotzov estaba preocupado y pensaba de donde obtendría mechas para encender las velas y también algún material combustible.
¡De pronto se le ocurrió una brillante idea! A dos cuadras se encontraba una fábrica de zapatos. Sus dueños utilizaban una tintura especial para pintar el calzado. Tal material estaba elaborado justamente ¡A base de aceite!! ¡Habrá aceite! Estaba seguro de que lo habría para Januca. ¿Y las petilot? ¡Las mujeres tendrían parte en tal misión! Las petilot serían fabricadas del algodón de los sweaters que ellas suelen tejer. Dicho y hecho. Estas mujeres tan justas obtuvieron el material combustible de la fábrica de zapatos y afinaron los hilos de algodón para dejar todo listo para Januca. Y así fue que en la primera noche, se encendió una vela. La Tefilá se realizó en secreto, con voces estremecidas. Los judíos llenos de emoción recitaron las tres bendiciones correspondientes a la primera noche de Januca. Amén! Contestaron todos los presentes mientras la alegría de cumplir la mitzvá llenaba sus corazones. En un extremo y como algo apartado, se encontraba un judío que no aparentaba ser religioso. Pertenecía al movimiento socialista Bund y fue designado uno de sus principales dirigentes. He aquí que ahora Dios quiso que este hombre presenciara tal maravillosa escena: el encendido de las velas de Januca con sus correspondientes rezos y cánticos, junto al admur de Miblotzov.
Rabi, se dirigió el hombre al sabio. No comprendo. Como Ud. puede rezar y afirmar de tal manera que Dios es bendito, que nos revive cada día y nos da salud y bienestar. ¿Cómo puede Ud. bendecir por una barbarie tal? ¿Cómo agradecer que estoy vivo? ¿Para qué?. ¿Para luego morir de hambre o a causa de una peste?.
El admur no se apresuró ni vaciló, sino que contestó con ternura: Querido amigo, es muy buena tu pregunta y te voy a ser sincero. Yo también me asombré y me pregunté como hacer para sentir las oraciones en un momento tan trágico. Sucede que en el momento de bendecir a Dios, medité: ¡Cómo es posible que a mi alrededor haya judíos que realmente se esmeran y preocupan por cumplir este precepto tan importante como el encendido de las velas de Janucá al punto de por eso estén dispuestos a poner en peligro sus propias vidas! A lo largo de tantos años ¿te has enfrentado alguna vez con una muestra de fe y esperanza semejante? Estoy seguro de que por ese sentimiento estamos hoy en día vivos e integramos el Pueblo Judío, un pueblo que está dispuesto a todo con tal de mantener su identidad a través del cumplimiento de los preceptos establecidos en la sagrada Torá. Es nuestra obligación agradecer a Dios que tuvimos el mérito de ser testigo de situaciones como éstas que nos hacen meditar sobre el verdadero sentido del Pueblo Judío. ¡No! No estamos desalentados, sino orgullosos de encontrarnos con miles de iehudim que no decaen ni se desalentarán ni perderán su fe en Dios. Los hombres que hoy aquí viven son la prueba de que llegará el día en el cual se reconstruirá el Bet Hamikdash! Por eso... digamos juntos: Bendito seas Dios que nos diste vida y hoy nos encontramos aquí!
La guerra finalizó. El admur de Miblotzov emigró a los EE.UU. y el hombre se quedó en Polonia. Los años pasaron y en cierta oportunidad ese hombre se encontró con uno de los seguidores del admur y así le dijo: "Dígale al Rab que él salvó mi vida. Él ya entenderá por qué".

LA CANCIÓN DE JANUKA

Maoz Tzur

Maoz Tzur ieshuatí
(Fuerte roca de mi salvación)

Leja naé leshabeaj

(Es bueno alabarte)

Tikon beit tefilatí

(Restaurarás mi casa de oración)

Vesham todá nezabeaj

(y de allí Te ofrendaremos nuestra gratitud)

Leet tajín matbeaj

(Cuando hagas estragos)

Mitzar hamanbeaj

(en el feroz enemigo)

Az egmor beshir mizmor

(celebraré con mi cántico)

Janukat hamizbeaj.

(la restauración del Altar.)

Raot sava nafshí

(Mi alma de males se hartó;)

Beiagón kojí kila

(el dolor agotó mi fuerza.)

Jaiai mareru bekoshí

(Amargaron mi vida el esfuerzo)

Beshibud maljut eglá.

(y la esclavitud de Egipto)

Uveiado hagdolá
(Mas con su mano poderosa)
Hotzi et hasgulá.

(El sacó al pueblo elegido)

Jeil pro vejol zaró

(Las huestes del Faraón y su descendencia)

Iardu keeven metzulá.

(se hundieron como piedras en el abismo.)

Dvir kodshó hevianí

(Me condujeron a su sagrada mansión)

Vegam sham lo shakatetí.

(pero tampoco allí encontré la paz.)

Uva noguesh vehiglaní

(Vino el enemigo y me exiló)

Ki zarim avadeti.

(porque servía dioses extraños,)

Veiein raal masajtí

(me embriagué con vino emponzoñado)

Kimat sheavartí.

(y casi perdí la vida.)

Ketz Bavel, Zerubavel,

(Mas pronto cayó Babel y guiado por Zerubabel)

Leketz shivim noshatí.

(fui redimido al cabo de setenta años.)

Krot komat berosh bikesh

(Trató de abatir el árbol de Israel)

Hagagui ben Hamdata.

(el malvado Hamán;)

Veniheita lo lefaj ulemokesh

(Tú fuiste su barrera y su obstáculo;)

Vegaavato nishbata.

(su arrogancia cedió.)

Rosh ieminí niseta

(A Mordejai encumbraste)

Veoiev shmo majita.

(y borraste el nombre de su enemigo:)

Rov banav vekinianav

(a él y a su progenie)

Al haetz talita.

(colgaste de la horca.)

Iievanim nikbetzu alai

(Los griegos se congregaron contra mí)

Azai bimei hashamanim.

(en tiempos de los Jasmoneos.)

Ufartzu jomot migdalai

(Abrieron brechas en mis murallas)

Vetimu kol hashmanim.

(y profanaron los aceites.)

Uminotar kankanim

(Pero de un frasco que quedó)

Naasa nes lashoshanim.

(surgió un milagro para Israel.)

Bnei viná iemei shmoná

(Los sabios fijaron pues,)

Kavu shir urnanim.

(ocho días de himnos y cánticos.)

 
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