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ירושלים של זהב - Ierushalaim shel zahav

Adherimos al voto formulado hace más de 2500 años por los primeros exiliados junto a los ríos de Babilonia, de no olvidar a Jerusalem. Si abandonaramos a Jerusalem, abandonaríamos la esencia de nuestro ser y todo lo que nos hace seres humanos, no solo nuestras manos y nuestras bocas sino también nuestras almas.
Seguimos asumiendo ese voto:

Si te olvidare, oh Jerusalem
olvide mi diestra su habilidad.
Adhiérase mi lengua al paladar
si no te recordare,
si no pusiére a Jerusalem
por encima de mi mayor alegría.
Salmo 137:5,6






JERUSALEM DE ORO (Naomi Shemer)


Un aire de montañas diáfano como el vino
y el aroma de los pinos
trae la brisa vespertina
con las campanas y su tañido.

Y en el letargo del árbol y la roca,
cautiva en su ensoñación,
está la ciudad solitaria
con un muro en el corazón.

Estribillo:

Jerusalem de oro
de bronce y luz del sol,
para todas tus melodías
soy tu violín y tu voz.

Cómo se han secado los pozos de agua,
la plaza del mercado desierta está,
y nadie baja al Monte del Templo
en la vieja ciudad.

Y en las cuevas en la roca,
lanzan los vientos su voz,
y nadie baja al Mar Muerto,
por el camino de Jericó.

Estribillo.

Al venir hoy a cantarte
y a coronarte con diademas
soy menos que el más joven de tus hijos
y que el último de los poetas.

Porque tu nombre quema los labios
como un beso angelical.
Si te olvidare, oh Jerusalem,
toda de oro siempre serás.

Estribillo.

Hemos vuelto a los pozos de agua,
y por el mercado a caminar,
el shofar nos convoca al templo
en la vieja ciudad.

Y en las cuevas, en la roca
estalla de soles el fulgor,
volvamos a bajar al Mar Muerto
por el camino de Jericó.

Estribillo.


El término “Jerusalén de oro” originalmente se refiere a una exquisita joya dorada grabada con los paisajes de Jerusalem.

Cuenta la historia, que cuando el Rabí Akiva se casó sin el consentimiento de su suegro, su esposa quedó despojada de todos sus bienes. Siendo muy pobres, la mujer apoyó a su marido en su deseo de estudiar Torá. Para premiar su apoyo y fidelidad, prometió Rabí Akiva regalarle una “Jerusalén de oro” cuando sus ingresos lo permitan. Luego de años de estudio y siendo ya rico, Rabí Akiva cumplió su promesa.

La primera estrofa describe a Ierushalaim a través de los sentidos. El comienzo casi pastoral, no hace esperar a la tragedia: la ciudad se encuentra sola (y esto está tomado del comienzo de meguilat Eija: “EIJÁ YASHVÁ BADAD HA’IR RABATI ‘AM HAITÁ KEALMANÁ”, trad.: “se encontraba sola la ciudad, la capital del pueblo era como una viuda”).

El estribillo nombra a la joya prometida del Rabí Akiva, el cobre y la luz. El cobre es el color rojizo del atardecer reflejado en las murallas de Jerusalem, al mismo tiempo representa el vigor - en hebreo cobre (nejóshet) y vigor (nejishut) tienen la misma raiz. La luz es la nueva luz de Sión que nos iluminará (del Sidur, Birkat Yotzer Or: “OR JADASH ‘AL TZIYON TAIR VENIZKÉ KULANU BIMHEIRÁ LEORÓ”).

La segunda parte del estribillo “de todas tus melodías, soy violín”, tiene su origen en la época dorada de los sefaradíes (en la Península Ibérica de hace unos 1000 años).

Ibn Gabirol, utilizó esta frase en un poema en él declara ser dueño y esclavo de la misma: “ANÍ HASAR, VEHASHIR LI LE’EVED, ANÍ KINOR LEJOL SHARIM VENOGNIM”, trad.: “soy el noble, y la canción es mi esclava, soy violín de todos los que la cantan y ejecutan”.

Otro grande de aquella época, Rabí Yehudá Haleví, fue el que adoptó esa misma expresión para referirse a Yerushalayim en su famoso poema Tziyon halo tishali” (cita del poema: “…LIVKOT ‘ENUTEIJA ANÍ, TANIM VE’ET EJLOM, SHIVAT SHVUTEIJA, ANI KINOR LESHIRAIJ…”, trad.: “…lloro como los chacales tu sufrimiento, cuando sueño tu retorno, soy violín de tus canciones…”).

La segunda estrofa es una expresión de lamento y añoranza cuando dice que la ciudad está vacía.

En la tercera estrofa se citan varias expresiones de diversos orígenes: “adornar con coronas” del hebreo “LIKSHOR KTARIM”, referido originalmente al acto de adornar las letras de la Torá.

“El menor de tus hijos y el último de los poetas”.

Esta frase hace referencia a dos de los grandes reyes de Israel: Shaul y David, los más pequeños entre sus hermanos, y los más humildes entre su pueblo. El ciclo se cierra aquí: desde David el poeta de los salmos, hasta Naomi Shemer siendo “el último de los poetas”.

Para terminar la estrofa, nada mejor que la davidiana frase nombrada con anterioridad:

“Si de ti me olvidase Jerusalén…”

La cuarta estrofa, fue agregada luego de la guerra de los seis días, cuando los judíos pudieron regresar a la ciudad antigua y a los lugares sagrados. Esta estrofa es la contraposición de la segunda: estamos presentes nuevamente en la ciudad antigua, el shofar vuelve a sonar.

Para finalizar, otra historia del Rabí Akiva, personaje tan importante en esta canción. Se cuenta que en un momento determinado se encuentran Rabí Akiva con otros sabios observando las ruinas del Beit Hamikdash.

Estos estallan en llantos al ver una rata saliendo de entre los restos del Sancto Sanctorum, pero Rabí Akiva comienza a reir. Extrañados los otros, pidieron una explicación.

Rabí Akiva responde que habiéndose cumplido la profecía de la destrucción del Templo, habrían de cumplirse también las profecías de la reconstrucción de Ierushalaim.

Sin lugar a dudas esta es una de las profecías de Zacarías:

“OD YESHVÚ ZKEINIM UZKEINOT BIRJOVOT YERUSHALAYIM VEYISH MISH’ANTÓ BEYADÓ MEROV YAMIM; URJOVOT HA’IR IMAL’Ú YELADIM VIYLADOT MESAJKIM BIRJOVOTEIA” (trad.: “aún habrá ancianos con bastones reflejando larga vida en las calles de Jerusalén; y estás calles estarán inundadas de niños y niñas jugando”).



 
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